Rechazaremos el Territorio…Otra vez


SI, lo rechazaremos.  Sin embargo, una vez más, tenemos que considerar, con profunda seriedad, el proceso del plebiscito.  No solo tiene que complacer al Departamento de Justicia Federal (DJF), sino que necesita satisfacer una respuesta contundente y, si posible, irrefutable para el futuro estatus de Puerto Rico (PR).  Los que debaten estos métodos, dentro y fuera del País, generalmente hacen referencia a los varios reportes y declaraciones provenientes del gobierno de los Estados Unidos de América (EU), particularmente desde el 2011.  El REPORT BY THE PRESIDENT’S TASK FORCE ON PUERTO RICO’S STATUS – MARCH 2011, propuso varios métodos para que los residentes en PR decidamos finalmente sobre el estatus;  en resumen, varias formas de plebiscito o una asamblea constitucional.  Sin embargo, el mismo Task Force expresó su preferencia por un proceso de plebiscitos en dos rondas;  porque esta forma de eliminatoria, provee un resultado más preciso.

El plebiscito del 2012 se diseñó originalmente para dos rondas, pero el típico tirijala politiquero produjo aquella papeleta con dos preguntas.  Aunque no cumplió con lo sugerido por el Task Force, el plebiscito produjo una respuesta contundente para su primera pregunta, y el resultado oficial con 54% en rechazo del Territorio.  Hubo controversia por los casi 500,000 votos en blanco, pero aun sumando estos votos a favor del Territorio, el resultado permanecía por encima del 50%, convirtiéndolo en irrefutable.

La Casablanca reconoció la contundencia del resultado en dos ocasiones, el 3 y 4 de diciembre de 2012;  mediante declaraciones de prensa, indicaron que el Pueblo de PR hizo claro que quiere resolver el problema del estatus y que el Congreso tenía que considerarlo.  El Congreso respondió el 25 de junio de 2013, a través del Puerto Rico’s Political Status and the 2012 Plebiscite: Background and Key Questions.  Este reporte, mencionado por el DJF en su evaluación del nuevo plebiscito (carta del 13 de abril de 2017 al gobernador Pedro Roselló), reconoció que PR quiere cambiar su estatus, pero los resultados de la segunda pregunta, en vista de los votos en blanco, no fueron claros.  El reporte mencionó, y no presentó objeción, al proyecto de la administración Obama que asignó $2.5 millones para el proceso y validación del plebiscito 2017;  en ese punto aclaró que, para unos miembros del senado de EU, un enhanced commonwealth (ELA o Territorio mejorado) no debía ser opción.

Así las cosas, llegamos a las vistas congresionales el 1 de agosto de 2013 y la histórica declaración del senador Ron Wyden, como líder del Comité sobre Energía y Recursos Naturales del Senado de EU;  entidad asignada por el Congreso para discutir la situación del estatus de PR con miras a un nuevo plebiscito.  En esa ocasión, el senador Wyden especificó:

El rechazo del estatus actual en noviembre pasado (2012), deja sólo dos opciones para Puerto Rico: estadidad bajo la soberanía de EU, o alguna forma de soberanía nacional separada.

El voto, auspiciado federalmente, debe ser simple y directo, y reflejará estas dos opciones.

Luego de estos procesos y declaraciones, se diseñó un plebiscito que, en continuación al del 2012, puede producir un resultado definitivo y en acorde con todas las condiciones establecidas por el Congreso;  por eso encontré sumamente extraño que el DJF indique que el Territorio tiene que aparecer en esta nueva consulta.  Inclusive, la parte donde entiende que la descripción para Libre Asociación debe aclarar que es un voto “por la independencia completa y sin enlaces”, me parece desinformada.  También observé que sus referencias no incluyen la información que presento aquí.  Además, habla de reportes anteriores al 2011, con cuestionamientos y posturas que se aclararon luego del plebiscito 2012.  Entonces, ¿se equivocaría el DJF en el alcance de su trabajo?  ¿Entenderá la diferencia entre independencia y soberanía?  ¿Ignoró las expresiones oficiales durante las vistas congresionales?  Estas preguntas tienen suficiente validez como para impugnar las posturas del DJF, pero, al parecer, no tenemos tiempo…o así lo entendió la Adm. Roselló.

En las noticias el gobernador Roselló expresó que enmendará el plebiscito para escoger entre Estadidad, Independencia y el Territorio (estatus actual).  Considerando estas opciones, junto con los reportes y declaraciones de EU, en mi opinión, este plebiscito necesita cumplir con dos condiciones:

  1. TIENE que incluir una segunda ronda con las dos opciones de mayor cantidad de votos. Esto porque, históricamente, sólo esas tres opciones llevan a un resultado inconcluso;  por lo tanto, el método por eliminatoria producirá un resultado preciso e irrefutable.  Además, es el preferido por el Congreso.
  2. Para asegurar que el proceso reúna el sentir de todos los votantes, la definición de Independencia TIENE que incluir a la Libre Asociación como alternativa para el Pueblo. Así, tal como planificado para el plebiscito original, de ganar la Independencia, el Pueblo tendrá un proceso adicional para escoger entre Libre Asociación o Independencia.

El plebiscito con dos rondas y la definición adecuada para Independencia, garantiza que podamos rechazar, nuevamente, el estatus actual y mantiene la pureza matemática y democrática necesaria para un resultado definitivo.

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